Si hay algo en decoración que no pasa de moda y une a diferentes generaciones son las figuras con forma de elefante. Más allá del mito de la dirección de su trompa, y lo costoso de sus colmillos los elefantes se han asociado con la protección del hogar desde tiempos inmemorables.
En culturas de todo el mundo y en filosofías como el Feng Shui, el elefante es el rey absoluto de la buena suerte, la sabiduría y la protección familiar. Decorar con ellos no es solo una cuestión de estética (que también, porque quedan ideales); es una forma preciosa de elegir qué vibración queremos invitar a nuestra casa.
Adentrándonos en el mundo del Feng Shui -esa filosofía oriental que busca equilibrio y armonía a través de como organizamos nuestros espacios- , el elefante se convierte en una pieza clave por su versatilidad.
Guardián; si lo sitúas en el recibidor de tu hogar mirando hacia dentro, atraerá fortuna mientras su espalda protege la puerta de entrada.
Protección y unión familiar; por su lealtad e instinto de protección, colócalo en habitaciones o salas de estar donde refuerza la armonía y unión del hogar.
Mediador; en las oficinas ayuda a canalizar tensiones y resolver disputas por asociarse a la sabiduría e inteligencia.
El mito de la trompa.
La creencia popular dice que trompa hacia arriba buena suerte, trompa hacia abajo mala suerte... Pero lo cierto es que ninguna representación se hace con ideas de dar mala suerte, si no con diferentes fines.

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