Admitámoslo, no hay manera de que madrugar sea algo agradable, pero si hay algo que mejora automáticamente ese momento; el café.
Muchas de nosotras no somos persona hasta que hemos tomado ese primer café del día. Puede que no te levantes con hambre, pero un cafecito siempre entra bien al cuerpo. Y ahora que empiezan las mañanas frescas es importante escoger bien la taza en la que vas a tomar esa dosis de cafeína.
Y es que la elección de la taza es algo más que puramente estética. El material influye mucho en como percibimos la bebida, por eso te voy a contar las diferencias entre ellos para que sepas elegir el que mejor se adapta a ti.
Porcelana, mi taza favorita es de este material. Permite apreciar los matices del café al ser un material no poroso y no altera los sabores.
- Se percibe frío al tacto.
- Fino y ligero.
- Resistente a las manchas.
- Apta para altas temperaturas como hornos y lavavajillas.
Cerámica, el peso engaña a nuestro cerebro y su grosor nos hará percibir la bebida como con más cuerpo, más densa y más intensa.
- Se percibe más cálido al tacto (por ello tiene muchas fans en invierno).
- Grueso y robusto.
- Es muy versátil y ello hace que pueda adoptar multitud de formas y diseños.
- Mantiene el calor más tiempo.

Vidrio, sabor 100% real, pero la vista puede engañar al gusto y en función del color del café sentirlo más o menos intenso.
- Los diseños básicos no aíslan el calor, pero actualmente hay diseños que permiten guardar el calor sin quemar al tacto.
- Ligero y muy delicado.
- Permite ver la bebida.
Plástico, es un material poroso y tiende a absorber sabores y olores, como uses la misma taza para diferentes bebidas puedes acabar con un café de sabor raro.
- Ligero y de gran durabilidad
- Resistente a los impactos y caídas (ideal para niños o para llevar de viaje).
- No transmite el calor de forma eficiente (mantiene la bebida templada, pero el exterior puede calentarse).
- Suele ser apto para microondas y lavavajillas (según el tipo de resina).
Papel, cuando no tienes tiempo en casa y lo coges en la cafetería de camino al trabajo. Material poroso, aunque lleve una fina capa de plástico, el olfato nos traiciona y terminamos sintiendo que el café sabe a papel.
- Desechable y de un solo uso (muy higiénico para eventos o cafeterías para llevar).
- Ligero y fácil de almacenar al ser apilable.
- Requiere un revestimiento interno (normalmente una fina capa de plástico o bioplástico) para no ablandarse con los líquidos.
- Bajo aislamiento térmico (suele necesitar una faja de cartón para no quemarse las manos con bebidas muy calientes).
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